Historia del Banco
De una pequeña colección de semillas de crucíferas a uno de los bancos de germoplasma silvestre más antiguos y diversos del mundo.
El Banco de Germoplasma Vegetal “César Gómez Campo” de la UPM (BGV-UPM) es una instalación singular sita en la ETS de Ingeniería Agronómica, Alimentaria y de Biosistemas (ETSIAAB) cuya misión, como miembro de la Red de Colecciones del Programa Nacional de Recursos Fitogenéticos y de la Red Española de Bancos de Germoplasma de Plantas Silvestres y Fitorrecursos Autóctonos (REDBAG), es contribuir a la conservación de los recursos fitogenéticos españoles y dar servicio a la comunidad científica nacional e internacional y a las empresas que requieran su material, bajo lo establecido en los Reales Decretos 429/2020 y 124/2017.
La colección de crucíferas y el nuevo paradigma de la conservación ex situ
El BGV-UPM se fundó en 1966 para conservar una pequeña colección de semillas de crucíferas (brasicáceas) remanentes tras los experimentos que el prof. César Gómez Campo (CGC) había desarrollado en la finca de El Encín como investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA). Entre 1960 y 1963, CGC formó una colección de unas 60 entradas de distintas especies vegetales, fundamentalmente silvestres de la tribu Brassiceae, para investigar su comportamiento ante radiaciones ionizantes. Muchas de ellas fueron recogidas en comunidades vegetales del centro de España; otras, enviadas desde jardines botánicos. Estas semillas, o sus F1, fueron el origen del actual BGV-UPM.
Esa incipiente colección creció rápidamente gracias a un gran número de misiones de recolección en los años en los que CGC compartía sus tareas de investigación en el INIA con las responsabilidades docentes en la Escuela Especial de Ingenieros Agrónomos de Madrid (ETSIA). Las misiones de 1965 (Andalucía, sur de Aragón, islas Canarias) y 1966 (Murcia, Alicante, islas Canarias) permitieron incorporar al BGV-UPM 812 accesiones que, junto a las 60 del proyecto INIA, constituyen el material fundacional del BGV-UPM — el primer banco de germoplasma vegetal de especies silvestres del mundo.
Este banco pionero iniciaba un nuevo paradigma de la conservación ex situ. Se diferenciaba de los bancos de semillas cultivadas existentes en tres aspectos: el tipo de material conservado, los métodos y lugares de recolección, y el método de conservación. Al ser el germoplasma silvestre mucho más diverso y desconocido que el cultivado, la conservación ex situ debía reorientarse a la conservación a muy largo plazo, apoyada en dos puntales: la ultradesecación de semillas y su conservación en recipientes altamente herméticos para evitar la rehidratación. Después de probar muchos tipos de envases, CGC seleccionó el que garantizaba mayor hermeticidad: el tubo de vidrio cerrado a la llama, en cuyo interior se colocaba, junto a las semillas, un indicador del grado de humedad. Esta forma de conservación, aunque más laboriosa que los métodos habituales de la época, garantizaba la buscada conservación a muy largo plazo.
Las expediciones de recolección no se detuvieron. Entre las misiones de 1967 (Marruecos central, islas Canarias, Pirineos), 1968 (norte y nordeste de Marruecos), 1970 (norte de Argelia, isla de Mallorca), 1971 (centro de Argelia, Túnez), 1972 (Marruecos) y 1975 (sur de la península ibérica, centro de Marruecos, noroeste de Argelia, Argel, sur de Argelia) se añadieron a la colección [cifra pendiente de completar] accesiones más. Fuera de la región mediterránea, también en 1975, CGC recorrió Irán y, durante 20 días, recogió 109 accesiones — un acervo genético próximo al mediterráneo, pero con interesantes peculiaridades por proceder de la región biogeográfica irano-turánica, caracterizada por inviernos y veranos con temperaturas más extremas que las de la región mediterránea.
Actualmente el BGV contiene casi 1.000 especies de la familia Brassicaceae en más de 5.000 accesiones. Está considerada una de las colecciones de crucíferas más diversas del mundo.
La colección de endemismos españoles
Si los años sesenta fueron los años de la colección de crucíferas, los setenta serían clave para la formación de la colección de endemismos. En 1973, cuando CGC deja el INIA y pasa a ser profesor a tiempo completo en la UPM, el BGV-UPM seguía siendo el único banco de semillas en España. Consciente de la enorme responsabilidad que ello entrañaba y de la urgente necesidad de ampliar la tarea de conservación a cualquier especie endémica ibérica, balear y macaronésica rara, CGC pone en marcha el Proyecto Artemis, que contó con casi 100 colaboradores — muchos botánicos expertos, pero también ciudadanos que apoyaban voluntariamente su misión. Cuando ni siquiera se imaginaba el concepto de “ciencia ciudadana”, CGC ya la había puesto en práctica.
Fundamentalmente gracias a esta iniciativa, el BGV-UPM cuenta hoy con unas 1.400 accesiones de endemismos ibéricos, baleáricos y macaronésicos, que recogen el 24 % de la flora amenazada española.
Esta colección se concibió como una copia de seguridad para eventuales actuaciones de conservación in situ. El caso de Diplotaxis siettiana es un buen ejemplo: una especie exclusiva de la isla de Alborán que se extinguió y pudo recuperarse gracias a las semillas que se guardaban en el BGV-UPM. La colección de endemismos ha sido también base para numerosos estudios taxonómicos y aplicados, como el llevado a cabo en colaboración con el Real Jardín Botánico de Madrid para la propagación de especies endémicas con potencial interés en jardinería.
La colección de parientes silvestres de los cultivos (PSC)
En la década de los ochenta, CGC se embarca en un nuevo reto sin abandonar los dos anteriores. Plenamente consciente de que Europa es centro de origen y diversidad de las crucíferas cultivadas más importantes — coles, berzas y repollos (Brassica oleracea) —, CGC decide abordar, bajo el patrocinio del International Board for Plant Genetic Resources (IBPGR, hoy Bioversity International), la masiva incorporación al BGV-UPM de semillas de parientes silvestres de Brassica oleracea cultivada.
Para ello prepara dos planes de recolección centrados en la cuenca mediterránea. El primero recorre Ática, el Peloponeso, las islas de Eubea y Creta en Grecia; el sur de Italia y Sicilia y la costa mediterránea del noreste de Italia; Cerdeña y Córcega; Chipre; Túnez; el sur y noroeste de Francia; el litoral cantábrico y el nordeste de España; y el sur del Reino Unido. El segundo se desarrolló en Turquía (este de Anatolia, costa del mar Negro, costa del Mediterráneo) en 1983, con el apoyo de la Tohoku University de Japón. Años después, en 2002, se prospectaron nuevas poblaciones silvestres de B. oleracea en el norte de la península ibérica, desde Asturias hasta el País Vasco, y de B. montana en la Costa Brava.
Más recientemente, el BGV-UPM ha ampliado esta línea incorporando germoplasma de PSC conservado en reservas genéticas. Entre 2019 y 2023 se han recolectado semillas de 42 poblaciones in situ en la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón (Madrid) y en la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica (Salamanca).
Aproximadamente el 50 % de las especies PSC que figuran en la Estrategia nacional de conservación y utilización de parientes silvestres de los cultivos y plantas silvestres de uso alimentario (MAPA, 2022) se conservan en el BGV-UPM. De los PSC que son al tiempo plantas silvestres de uso alimentario (PSUA) se conserva aproximadamente el 75 %; de los PSUA que no son PSC, en torno al 65 %.